Poca gente tiene un plan de vida personal. Sin embargo, la mayoría anhela ver cambios positivos en su vida, muchos de los cuales no son fáciles de alcanzar. Este artículo te mostrará las claras ventajas de elaborar el tuyo para el logro de tus metas.
¿Estás a gusto con tu vida?
Quizá eres una persona joven, estudiando aún una carrera.
Por lo tanto, es probable que tengas planes para el futuro; es decir, aspiras a lograr algo: conseguir un empleo o emprender un negocio; alcanzar independencia económica y salir de la casa de tus padres; vivir con tu pareja y probablemente tener hijos; a lo mejor viajar y conocer infinidad de lugares de todo el mundo.
O llevas ya tiempo en el mundo laboral; recibes un salario o eres profesional independiente. Pero no te gusta tu realidad cotidiana. Deseas vivir de un modo distinto al actual.
Además, te desgastas en la queja y el lamento, que sólo profundizan la frustración.
También puede que seas ya un persona mayor. Incluso de esas afortunadas que ya no necesita trabajar porque cuenta con una pensión que resuelve sus necesidades, al menos las básicas.
Sin embargo, descubres que los días se hacen insoportablemente largos y aburridos. Has perdido ese entusiasmo por vivir, y la depresión ahonda el problema.
En todos estos casos, es común no saber cómo canalizar esa insatisfacción que lleve a ver un cambio en nuestras vidas y, sobre todo, en la dirección deseada.
¿Proyectar o sólo vivir el día a día?
¿Estás esperando la llegada de un cambio desde fuera, y que en un instante tu vida sea como la anhelas?
Ojalá no, porque es poco probable que suceda.
A decir verdad, si repetimos mecánicamente las actividades diarias nos condenamos a seguir en la monotonía circular; somos nosotros mismos quienes la recreamos.
Por otro lado, ante la pregunta inicial, es común que la gente se justifique afirmando “tengo proyectos”; de hecho, casi todo mundo asegura tenerlos.
Lo más probable es que no lo sean. En realidad son sueños y deseos. Nadie dudaría de su importancia, son el origen, pero por sí solos no nos llevarán muy lejos.
Por cierto ¿dónde están esos proyectos?¿en tu cabeza? Entonces no son proyectos. En la mente es muy difícil organizar las cosas.
Proyectar es lanzar hacia adelante. Ver enfrente
Es reflejar sobre una superficie una imagen amplificada. Esa superficie puede ser el futuro; la imagen amplificada lo que deseas lograr.
Por tanto, es visualizar un cambio; puede ser desde un estado actual que se vive pero no gusta a uno futuro y deseable.
Consiste también en organizar no sólo las ideas sino también las acciones de una manera clara y ordenada para llegar al destino planteado.
3 Beneficios de diseñar un Plan de Vida Personal
- Nos echa a andar. Si el anhelo se queda en una idea solamente, nada sucederá; en cambio, el sólo hecho de escribirlo, dibujarlo o bocetarlo ya es acción en sí misma, y eso es lo primero que necesitamos: actuar, accionar.
- Ayuda a reducir el tiempo, el esfuerzo y el dinero requerido para lograr la meta. Al ver enfrente el origen y la meta será más sencillo desglosar los pasos necesarios para avanzar, el tiempo requerido y, en su caso, el costo monetario de llevarlo a cabo. También permitirá ver claramente cuál camino es el más conveniente.
- Aumenta significativamente las posibilidades de alcanzar nuestro objetivo, sobre todo el que queremos y no otro. Porque cuando todo está en la cabeza es muy fácil perderse durante el trayecto, o dar vueltas sobre el mismo punto; en cambio, con un plan es más difícil perder el rumbo, y, en todo caso, si decidimos cambiar el destino, tendremos claro porqué lo hacemos.
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En Resumen ¿En qué consiste un Plan de Vida Personal?
Como puedes darte cuenta, un plan de vida personal es tu mapa de ruta. Un recurso indispensable para alcanzar ese cambio deseado, entre otras cosas, a un bienestar material.
Existen muchos más beneficios de contar con una herramienta así; hablaremos de ellos en otra ocasión. Mientras tanto, te sugiero mentalizar el primer punto enlistado: Nos echa a andar. Es más importante de lo que creemos, porque la resistencia a movernos es uno de los primeros obstáculos a vencer.
Y como dice el viejo proverbio de Lao Tse:
«Un viaje de mil kilómetros comienza con un primer paso»
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Foto: Himesh Kumar Behera