Cómo Hacer un Proyecto de Vida

¿Deseas elaborar tu Proyecto de Vida pero nunca has hecho alguno y no tienes idea de cómo iniciar? 

Este artículo te orientará de forma sencilla para comenzar correctamente.

Un proyecto de vida, o plan de vida personal, es, como lo vimos en el artículo anterior plan de vida personal. 3 beneficios de contar con uno, una forma efectiva de visualizar un cambio hacia un futuro deseable: es alinear nuestras aspiraciones con sus posibilidades de realización. 

Proyecto de Vida: Por Dónde Comenzar

Sentido y Propósito

¿Qué deseamos ver realizado? ¿Lo que anhelamos realmente o lo que otros nos dicen que es más conveniente para nosotros?

Por eso, un primer consejo es dejar claro que nuestro proyecto de vida sea, en primer lugar, algo que tenga significado para nosotros.

¿Qué queremos decir con “Significado”?

Nos referimos a lo que tenga “Sentido y Propósito” para uno mismo.

¿Y a qué nos referimos con “Sentido y Propósito”?

Si bien en Internet hay una enormidad de contenido sobre este tema, en este artículo no estamos interesados en profundizar y filosofar sobre ello; más bien en entender lo básico para estructurar mejor nuestro Proyecto de Vida.

Para ello, la definición que he encontrado más simple, práctica y fácil de captar es la del pensamiento japonés Ikigai.

Como lo describe Wikipedia, Ikigai significa “la razón de vivir o la razón de ser”.

Para los japoneses esto es muy importante. “…ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae satisfacción y sentido de la vida”, continúa el texto.

La definición que me parece más tangible e inspiradora es la que se describe un poco más adelante: 

 “La razón por la que te levantas todos los días por la mañana”

Su importancia resulta clara ¿no crees?

Este aspecto ayudará enormemente, para que la energía que apliquemos en el logro de nuestro Proyecto de Vida vaya en la dirección correcta.

Meta y Objetivos en un Proyecto de Vida

Definir la meta y los objetivos significa, en palabras simples, describir a dónde se quiere llegar y para qué, qué se espera obtener.

Un forma muy fácil de hacerlo es visualizando lo que esperamos lograr; por ejemplo, si nuestro Proyecto de Vida contempla resolver cómo le haremos cuando ya decidamos dejar de trabajar o ya no podamos, entonces el objetivo será: tener resueltas nuestras necesidades materiales a la edad “N”. 

¿Cuál sería la meta? 

Para ello podemos describirla de una manera lo más concreta posible, elaborando una lista de los resultados que esperamos alcanzar.

Pongamos un ejemplo:

  • Habito en una casa en el campo, de una sola planta, con mi pareja.
  • La casa se encuentra cerca de una gran ciudad (podemos precisar cuál nos gustaría), donde cuento con todas las necesidades de servicios (atención médica, transporte, servicios financieros, legales, etc.)
  • Tengo un ingreso producto de mi fondo de retiro de $XXXX,XX.XX que me permite holgadamente resolver las necesidades de ambos.
  • La casa cuenta con una habitación para huéspedes donde recibimos a nuestros familiares con cierta frecuencia.
  • Dos veces al año hacemos un viaje de paseo hacia algún destino (nacional o internacional)

Detallar es importante, porque pone en juego nuestra capacidad de visualizar un futuro deseado de una manera tangible.

Muchas personas dudan de que este tipo de ejercicios de visualización sirvan de algo, pero su utilidad ha quedado demostrada de muchas formas, y lo curioso es que no cuesta: está al alcance de todos.

Una lectura muy interesante al respecto, que describe el poder de imaginar escenarios posibles es el siguiente artículo publicado por la BBC, y que te sugiero leer:

¿Puede una técnica psicológica ayudarte realmente a triunfar en la vida?

Esta lista puede ser tan extensa o detallada como se quiera. Y algo importante es que esté hecha de las cosas positivas que deseamos vivir.

¿A qué Edad es Conveniente Hacer un Proyecto de Vida?

Si te ubicas como una persona “cuarentona”, “cincuentona” o en la antesala de la “adultez mayor”, no caigas en la trampa de que a esas edades ya no vale la pena hacerlo.

Un proyecto de vida puede ser de enorme utilidad a cualquier edad. Por supuesto, entre más edad se tenga, los tiempos para alcanzar la meta serán diferentes a los que necesita una persona joven que se encuentra en sus 20s.

Te puede interesar leer también: Plan de Vida Personal. 3 Beneficios de Contar con Uno

Un Proyecto de Vida Debe ser Viable

Éste es uno de los aspectos clave que lo diferencia de un simple sueño fantasioso sin posibilidad de éxito.

Un Proyecto de Vida debe ser algo con altas posibilidades de logro. Por lo mismo, debe ser realista; además, que nos empuje a la acción y que ni sea tan fácil de lograr como tampoco que constituya una empresa imposible.

En Resumen

Está claro por dónde vale la pena comenzar.

Cualquiera lo puede hacer, aunque no debemos perder de vista que éste es sólo el primer paso, a partir de ahí derivarán muchas acciones a realizar, y a diferentes plazos. Pero, de entrada, nos permite colocar un punto clave en nuestra “hoja de ruta”: el destino.

Además, lo ideal es convertirla en una “aventura” estimulante que siempre nos empuje; que nos haga actuar y nos conceda descubrir la magia de ser capaces de cosas inimaginables y positivas para nuestra vida.

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